La adolescencia es una etapa caracterizada por importantes cambios y desafíos preparatorios para la vida adulta. Si bien implica una serie de desafíos emocionales también abarca una gran oportunidad para el crecimiento, descubrimiento de habilidades, desarrollo de la personalidad y relaciones sociales.
Pero también se trata de una etapa con sus riesgos y vulnerabilidades. El proceso de construcción de identidad implica una serie de cambios físicos y emocionales muy rápidos, a través de los cuales nuestros adolescentes experimentarán importantes transiciones. A nivel social tendrán que atravesar otra serie desafíos muy demandantes, como la aceptación y el rechazo, la inclusión y la exclusión y habilidades paras gestionar conflictos.
Por estos aspectos el intercambio familiar y manejo de información sobre salud mental resultan indispensables durante toda la etapa, partiendo de la apertura natural a la exploración y curiosidad de nuestros adolescentes. Fomentar una comunicación abierta y honesta sobre “cómo nos sentimos” es uno de los pilares más importantes en la prevención de eventos críticos de salud mental.
Señales de alerta
La atención familiar sobre aspectos emocionales debe implicar una mirada atenta sobre distintas conductas y verbalizaciones. En este sentido los cambios repentinos de humor, sensación de inadecuación, ser objeto de bullying, dificultades para la aceptación del propio cuerpo o marcado rechazo por sí mismo son aspectos especialmente relevantes a la hora comprender a nuestros adolescentes. Así también la presencia de un marcado aislamiento, sentirse repetidamente rechazada o rechazado por sus pares, trastorno de la conducta alimenticia, tristeza profunda por más de dos semanas también resultan señales que debemos atender.
Así también debemos vigilar conductas de riesgo como auto lesiones principalmente en brazos y piernas, verbalizaciones sobre la falta de sentido de la vida, deseos de “no estar” o menciones a la propia muerte representan señales de alerta que requieren atención inmediata.
Herramientas ante eventos en salud mental
Ante la detección de señales de riesgo la búsqueda de ayuda inmediata es muy importante, en este sentido vale recordar la importancia de no minimizar ninguna de las señales de riesgo. La promoción espacios de escucha familiar y profesional, mostrarse proactivos e interesados en la posibilidad de buscar apoyo son centrales. Favorecer espacios de escucha familiar sin juzgar o culpar por el malestar, evitar comparar con otros integrantes de la familia u otros adolescentes construyen un factor protector muy importante. En esta línea también resulta indispensable no mantener en secreto los abordajes o temas sobre salud mental. Realizar un manejo adulto, respetuoso y discreto, pero lo más alejado posible de mantener en secreto o esconder. Ante señales de riesgo no temer preguntar, la palabra ordena, alivia y genera un primer nexo con el bienestar.
Hablar sobre los riesgos
Durante esta etapa la experimentación con el riesgo resulta uno de los desafíos más importantes para abordar desde las familias. En ese sentido la importancia radica informar y ayudar a construir una percepción adecuada sobre los riesgos. Si bien la visión del adulto debe contemplar y favorecer las actividades sociales del adolescente, también tiene la misión de proteger, educar y generar conciencia.
La consciencia sobre los riesgos apoyada por información genera progresivamente una mayor percepción sobre las consecuencias. En este sentido hablar sobre consumo de sustancias a nivel familiar resulta de gran importancia, recordando aportar información accesible y una postura frente al consumo. Las conductas sexuales de riesgo son un área muy importante que ser abordada por las familias, desde una mirada de aceptación y apertura, pero también desde la concientización del cuidado del propio cuerpo y el cuerpo del otro/a, la responsabilidad y los riesgos.
El uso excesivo de tecnologías ha demostrado tener un importante influencia sobre el desarrollo emocional y social de nuestros adolescentes. La promoción de un uso responsable, tiempos de permanencia, regulación de contenidos y hacer un uso ético de las herramientas tecnológicas deben ser una temática de intercambio familiar, en muchos casos ayudando a la regulación de tiempos y contenidos desde una postura explicativa.
Factores protectores
Una de la principales herramientas de prevención de suicidio y depresión durante la adolescencia radica en los factores protectores del entorno, principalmente el de las familias.
La presencia de una familia que tiene la capacidad de reconocer y atender las señales de riesgo, que brinda apoyo y escucha reduce mucho la presencia de eventos graves en salud mental. Las familias que se muestran abiertas a hablar sobre emociones sin juzgar, validando los distintos estados y brindando seguimiento a lo largo de los días, estarán generando una estructura de contención emocional que dejará huellas a futuro.
Resolución de conflictos
La capacidad para transitar y acompañar las distintas situaciones que se presentan en la vida de nuestros adolescentes se encuentra dentro de los factores protectores más importantes. En este sentido la importancia de promover el uso de la palabra y la conversación como las vías más adecuadas para la resolución de las diferencias. Ayudar al adolescente a pensar sobre posibles soluciones ante un conflicto, elección de palabras adecuadas, distinción de emociones y otras visiones posibles resultan herramientas muy importantes. En esta línea apartarse de las culpabilidades, moverse del lugar de tener razón, promover distintas miradas sobre un mismo tema y no construir enemigos, son guías fundamentales para acompañar el proceso de búsqueda de soluciones sanas. La capacidad familiar para la resolución de conflictos mediante la palabra estará favoreciendo un aprendizaje de vida profundamente ligado a la salud mental, sin perder de vista la importancia de la enseñanza a través del ejemplo. La ayuda en la resolución sana de los conflictos ha demostrado ser uno de los aspectos mejor valorados por los adolescentes durante esta etapa.
Aceptación familiar
Si bien comprender a nuestros adolescentes pude ser un desafío (a veces la tendencia a sentirse juzgados puede afectar la comunicación) la aceptación familiar es destacada por ellas y por ellos como uno de los valores más importantes a la hora de sentirse comprendidos y aceptados. Comprender como piensan, como se sienten consigo mismos, dónde encuentran sus vulnerabilidades, sus miedos, cuáles son su principales preocupaciones, implica nada menos que la posibilidad de sentirse valorados y reconocidos. En este sentido darle valor a sus intereses, compartir sus pasiones y promover su desarrollo creativo, artístico e intelectual son factores protectores de gran importancia.
Valor de la vida
Desde la infancia debe estar presente la importancia del valor de la vida como mensaje familiar. El valor de la vida posee un estrecho vínculo con el cuidado sobre cada una y cada uno. El cuidado sobre si mismos implica inicialmente la aceptación y valorización de cada persona. En este sentido el cuidado de la salud, las emociones y la búsqueda de una pasión o área de desarrollo son aspectos centrales. Descanso, alimentación saludable, actividad física y buen uso de la tecnología han de estar presentes en todos los integrantes de la familia a cualquier edad. En los adolescentes estos aspectos tienen un impacto central en la salud mental.
Así también la promoción un vínculo empático con el entorno tiene una influencia muy importante. Acciones como tomar una postura inclusiva hacia las distintas realidades, la relación con el éxito y la competencia, los bienes materiales, situaciones de discapacidad o enfermedad, acompañamiento durante duelos, la importancia de pedir y brindar ayuda, y el contacto con la naturaleza promueven la construcción del valor de la vida.
El tránsito por la adolescencia implica un importante desafío para todo el entorno familiar, en ese camino se irán presentando distintas situaciones que exigirán una respuesta familiar adecuada para cada situación, con impacto en lo inmediato y a largo plazo. El tránsito por la adolescencia también implica descubrimientos y la búsqueda de un sentido. En esa búsqueda cuidar, orientar y acompañar implica una aprendizaje que vale recorrer.
Lic. Javier Regazzoni
