El día internacional de la mujer se consolida como un espacio para la reflexión colectiva y toma de conciencia. Para el 2026 el lema oficial es “Derechos, justicia y acción por y para todas las mujeres y niñas” (ONU). En la última década el mensaje estuvo orientado a la visibilización y empoderamiento, para 2026 el enfoque si dirige hacia una justicia sin sesgos de géneros y accesible a todas las mujeres.

Universos femeninos

El lema oficial subraya la necesidad de pensar un universo femenino en el cual habiten diferentes identidades. Este universo se expande hacia la inclusión de las mujeres trabajadoras, científicas, hijas, madres y abuelas, mujeres cuyo deseo no se adhiere a la maternidad, mujeres migrantes, lideres, mujeres trans, indígenas, emprendedoras, mujeres rurales, mujeres con discapacidad y en situación de pobreza entre otras. Este universo nos muestra que la reflexión comienza por ampliar la mirada sobre sobre las concepciones tradicionales sobre la mujer donde la lucha por la igualdad se vive desde diferentes frentes.

Barreras invisibles

La brecha de género continúa manifestándose de distintas formas, los prejuicios basados en género operan como un mecanismo silencioso, asignando debilidades hacia la mujer. El trabajo sobre los prejuicios implica un ejercicio reflexivo sobre las creencias y pensamientos que se reproducen a través del lenguaje en ámbitos privados como el hogar, conversaciones informales y grupos de amigos. Este trabajo implica visualizar los distintos discursos y lugares comunes en que se coloca a la mujer especialmente en círculos masculinos.

Des – aprender

El sentido de la reflexión implica una mirada crítica sobre la reproducción de los discursos que minimizan, cosifican o hiper sexualizan al universo femenino.  Desaprender los prejuicios implica adoptar una mirada crítica sobre estos discursos y lugares comunes a acerca de la mujer, marcando una postura y frenando su reproducción.

Tu humor no está bien

Con frecuencia la reproducción de chistes y ocurrencias que minimizan la figura de la mujer perpetúan los estereotipos de género bajo la apariencia de un humor inofensivo. Las burlas sobre capacidades y roles legitiman el prejuicio transformando el mensaje en algo aceptable y cotidiano. No ser cómplices en la reproducción de estas prácticas implica elegir tomar distancia de estos mensajes. La participación silenciosa y reproducción de contenidos o expresiones minimizadoras permite que los prejuicios se normalicen y se hereden en las generaciones siguientes.  Guardar silencio ante la presencia de prejuicios, chistes y ocurrencias aparentemente inofensivas sostiene la construcción de un entorno desigual.

Valorización, capacidad y merito

El acto de valorizar al universo de la mujer también implica ampliar la mirada histórica sobre su presencia protagónica en distintas áreas.  El reconocimiento de sus logros históricos como líderes y referentes han sido el motor en diversas disciplinas como las ciencias, artes, la educación y el pensamiento. Valorar su herencia es un acto de justicia histórica que devuelve a la mujer su lugar legítimo en el devenir de la historia.  La justicia histórica también implica reconocer a aquellas mujeres que desde el anonimato se sostuvieron ante la desigualdad. Mujeres que fueron el soporte emocional y estructural de muchas generaciones. Al volver a mirar la historia de las mujeres que en su época desafiaron distintas barreras se crea una nueva narrativa basada en su capacidad, mérito y valentía.

Más allá del calendario el día internacional de la mujer es una invitación a cuestionar los prejuicios que aún moldean nuestra cultura. Al mirar el rol histórico de la mujer sembramos nuevas narrativas sobre el universo femenino a lo largo del tiempo hacia un horizonte mas justo para mujeres y niñas.

 

Lic. Javier Regazzoni